¿Quién teme a las deudas?

Estoy seguro de que muchos lectores han estado de acuerdo en responder positivamente a la pregunta que da título a este breve artículo. Pero en realidad, la comprensión debería ser diferente, si los deudores fueran conscientes de sus derechos.

Cada vez que abordo este tema, me doy cuenta de que muchos «tuercen sus narices» dudando de esta premisa, pero representa una verdad absoluta, basada en las leyes de nuestro país.

El propósito de este artículo es presentar los principales derechos que tienen todos los deudores y mostrar cómo debe utilizarse cada uno de ellos.

1) Libertad

El primer gran derecho de un deudor es que no puede perder su libertad, es decir, nadie va a la cárcel por estar endeudado en España, excepto, por supuesto, el deudor de alimentos.

Observo que me refiero a los propietarios de viviendas, los deudores de automóviles, los deudores de tarjetas de crédito, los deudores de electrodomésticos, en resumen, los que piden préstamos

2) El deudor no puede ser amenazado o intimidado

El segundo derecho que debe observarse está presente en el Código de Protección del Consumidor, y se refiere al hecho de que en el cobro el acreedor no puede abusar de su derecho practicando amenazas, intimidación, vergüenza o incluso mintiendo al deudor.

3) Prescripción de la deuda

El tercero es que el derecho de cobro prescribe a los cinco años, es decir, la deuda sigue existiendo, pero todos los procedimientos de cobro deben interrumpirse una vez transcurrido ese plazo. Es importante saber que una vez que se prescribe el derecho de cobro, el nombre del deudor vuelve a estar «limpio».

Conclusión

Por lo tanto, sabiendo que el viejo dicho popular «Yo no negocio, pago cuando puedo» es legalmente una realidad, todo deudor debe negociar sus deudas, sabiendo la fuerza que tiene.

El conocimiento de este derecho no existe para que el deudor pueda eludir sus responsabilidades, por el contrario, proporciona, a través del conocimiento de sus derechos previstos por la ley, la certeza de que tiene la fuerza para negociar y obtener un acuerdo definitivo en su salud financiera.

Nombre limpio, deudas pagadas y dinero en el bolsillo. Ese es el punto.

¿Quieres saber más sobre eso? ¿Cumplir con las deudas de los libros electrónicos? ¡Estoy fuera!

Tamara Martin
No necesito responderle a un jefe. Nunca más. No trabajo en un cubículo ni tampoco espero en los atascos de tráfico Vivo la vida exactamente como quiero. Pasaré 4 horas caminando un martes al azar si me apetece. O me quedaré despierto toda la noche escribiendo publicaciones de blog. O viajaré a Bali por capricho. Rompí los grilletes de la dependencia del sueldo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba