Creando y cambiando hábitos

La calidad de nuestra vida es un resultado directo de la calidad de los hábitos que hemos adquirido a lo largo de nuestras experiencias.

Gandhi dijo una vez:

Nuestras creencias se convierten en pensamientos. Nuestros pensamientos se convierten en palabras. Nuestras palabras se convierten en acciones. Nuestras acciones se convierten en hábitos. Nuestros hábitos se convierten en valores. Y nuestros valores revelan nuestro destino .

En otras palabras, son nuestros hábitos los que nos dirigen y definen nuestro destino. Y al cultivar buenos hábitos, somos conducidos al éxito, y lo contrario también es cierto.

Hábitos

¿Pero qué sería un hábito?

De manera muy breve, el hábito es la transformación de una secuencia de acciones en una rutina automática.

Al ser humano le gusta tener el control, ser capaz de tomar sus propias decisiones y dirigir sus elecciones durante el día a día. Por desgracia, todo esto es una ilusión: estamos siguiendo varios hábitos ya formados y arraigados de forma automática.

Estamos tan influenciados por nuestros hábitos que cada acción es el resultado de esta influencia, como nuestras relaciones familiares y sociales, nuestros ejercicios físicos o la falta de ellos, los tipos de comida que comemos, cómo nos comportamos financieramente, entre otros.

Cuidado con los hábitos negativos

Tenemos que ser fuertes a las tentaciones de no dejar que los hábitos negativos invadan nuestras vidas.

Usar nuestro enfoque conscientemente, creando hábitos positivos y conociendo sus beneficios para nuestras elecciones, es una forma de evitar las desastrosas consecuencias que un hábito negativo puede generar en nuestras vidas.

Los hábitos funcionan como una cadena: si programamos conscientemente los buenos hábitos, las actitudes y las elecciones tendrán el mismo significado y nuestra vida se organizará sin que nos demos cuenta.

Tres componentes del hábito

Para entender cómo se forman los hábitos, destacamos los tres componentes que forman su composición.

El primer punto es el disparador . Es el clic en el cerebro que nos permite elegir el hábito más adecuado para usar y luego entrar en el modo automático.

El segundo punto es la rutina . Es la secuencia de actividades que caracterizará nuestras acciones como hábitos y como son percibidas por un observador. Las actividades pueden ser físicas, intelectuales o emocionales.

Y, cerrando el ciclo de un hábito, está la recompensa . Este componente facilita la práctica del nuevo hábito, indicando al cerebro si su secuencia aporta algún beneficio y cómo podemos disfrutarlo. Cuanto más repites una secuencia de actividades, más te recompensas y más automáticos se vuelven tus hábitos.

La anticipación creada por el detonante, la persistencia de la rutina y el deseo de recompensa forman entonces el hábito.

¿Qué sucede después de que se forma el hábito?

El hábito, cuando se forma e incorpora a nuestra vida diaria, tiene la capacidad de quitarnos nuestro poder racional de decisión.

Los fumadores son ejemplos de los hábitos que nos dominan. Es normal que, siempre después de tomar un café, el fumador encienda un cigarrillo.

Cualquiera que fume después del café no piensa conscientemente, «Ahora es la hora del cigarrillo».

Es la hora del café, luego la hora del cigarrillo. Es automático.

Y los hábitos están presentes en cada momento del día de cualquier persona, no sólo los que desarrollan algún tipo de adicción.

Nuestro comportamiento, nuestras elecciones y acciones están extremadamente ligadas a los hábitos, desde los ejercicios físicos que practicamos (o no) hasta nuestra nutrición y preocupación por los exámenes y pruebas, prácticamente todo lo que nos rodea es el resultado de un hábito.

Eliminación del hábito

Según los científicos, no es posible eliminar completamente los hábitos, pero hay una forma de evitarlo. En el libro electrónico Cómo crear y modificar hábitos, basado en el excelente libro El poder del hábito, se nos enseña a crear nuevos hábitos y modificar los viejos.

Al vernos actuar directamente sobre los hábitos, necesitamos trabajar y cambiar la rutina que nos lleva a ellos.

El secreto es crear un nuevo deseo, resignificar el deseo de ese hábito de manera que nos lleve a la realización de una nueva rutina para disfrutar de la recompensa posterior.

En los casos de viejos hábitos, las rutinas suelen ser agotadoras y no deseadas. En lugar de eliminar este hábito, se recomienda lograr la misma recompensa a través de una nueva rutina.

¿Por qué los hábitos son tan poderosos?

La respuesta es la dependencia neurológica que la recompensa crea en nuestro cerebro, es decir, el deseo de que la recompensa sea tan intensa que el hábito puede convertirse en una adicción.

Sin embargo, hay un detalle especial:

Repitiendo la secuencia de formación de hábitos – gatillo, rutina y recompensa – llegamos a un nivel en el que el gatillo en sí mismo ya representará un placer percibido.

Es como el famoso caso de los cachorros de Pavlov: al alimentar siempre al cachorro después de soplar el silbato, llegará un momento en que el cachorro empezará a salivar sólo con el sonido del silbato.

Con el ser humano, es lo mismo.

Cuando conocemos el proceso de formación del hábito y somos conscientes de que el desencadenante puede dar lugar a una recompensa, activamos una expectativa y puede hacerse realidad o no, generando sentimientos de ira o tristeza.

Un ejemplo cercano a todos nosotros es la gente (¡o nosotros mismos!) que se distrae fácilmente con alguna notificación por correo electrónico de WhatsApp de Facebook.

Su computadora o teléfono móvil recibe una notificación de que alguien ha interactuado con usted en la red social (ese sonido de notificación es el disparador).

Así que, nos vamos a la rutina, revisamos la notificación y volvemos a interactuar. Y como recompensa hay un sentimiento de que somos importantes, nos lo han recordado y alguien está pidiendo nuestra atención.

De todos modos, ese es el triángulo del hábito: gatillo, rutina, recompensa. Y este ciclo se está alimentando a sí mismo y los hábitos son cada vez más fuertes. Por eso es difícil concentrarse y mantener hábitos saludables.

Creando y cambiando hábitos

Somos lo que hacemos repetidamente. Su Excelencia, entonces, no es una forma de actuar, sino un hábito . ~ Aristóteles

Para terminar este artículo, quiero dejarles dos consejos muy valiosos:

  1. Mira este video sobre cómo crear y modificar hábitos;
  2. Descargue el libro electrónico gratuito Cómo crear y cambiar hábitos.

Tanto el video como el libro electrónico pueden ser accedidos de forma gratuita a través de este enlace .

Haz buen uso de estas enseñanzas (que fueron la fuente principal de este artículo) e intenta cambiar tus malos hábitos financieros.

Ah, deje también un comentario que informe de algunos hábitos financieros que pretende modificar o que ya ha modificado, porque sin duda servirá de inspiración para todos nosotros.

¡Hasta la próxima!

Imagen de shutterstock.com.

Tamara Martin
No necesito responderle a un jefe. Nunca más. No trabajo en un cubículo ni tampoco espero en los atascos de tráfico Vivo la vida exactamente como quiero. Pasaré 4 horas caminando un martes al azar si me apetece. O me quedaré despierto toda la noche escribiendo publicaciones de blog. O viajaré a Bali por capricho. Rompí los grilletes de la dependencia del sueldo.

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